Scott bajó la escalera y encontró a Melissa
—¿Estás seguro de que es una persona de fiar?
Scott la miró con ojos grandes y severos
—¿Escuchas lo que dices? ¡Es mi hermano! También debe ser tuyo, si te consideras mi hermana.
—¡Claro que sí! Solo que… ¡Te secuestró!
—Todo es culpa de nuestra madre, ella hizo germinar el odio en él, pero nosotros debemos darle amor, no podemos dejar que un inocente pague por pecados que no son suyos.
Melissa asintió
—¿Y la boda?
—Sí, es verdad, ¿Podrías ayu