Cap. 22 El rapto de Eva
Eva parpadeó, no entendía su actitud, lo notaba frío y distante.
—¿Qué sucede, Apolo?
—Se acabó, no puede seguir con esto.
—¿Por qué?
—Eva, no puedo salir con la hija de la amante de mi padre.
Eso la dejó impactada y ella balbuceó.
—Yo no tuve la culpa.
—Pero las cosas son así.
Eva lo miró sorprendida y entonces le preguntó.
—¿Qué pasó contigo?
—Solo me di cuenta de las cosas.
—¿Me usaste?
—No, Eva, nos usamos.
Ella negó con la cabeza y le indicó.
—¿El trato se rompe?
—Sí, te indemnizaré.
—No qu