Lexy se movió primero y se acercó a la mesa para ordenar y limpiar antes de que su abuela trajera la comida. Joseph ayudó moviendo las sillas y le tocó el culo a la muchacha en un par de ocasiones, prisionero de ese juego en el que estaban atrapados.
El vestido fue una pieza perfecta para meterle mano y, si bien, Lexy buscaba escapar de las resueltas manos del hombre, le parecía el juego más excitante del que había participado nunca.
Dio brinquitos por la sala y escapó de Joseph como una niña p