Mundo ficciónIniciar sesiónRegresaron a la casa tras una hora de viaje y Joseph tuvo que dedicarse al trabajo pendiente que tenía, ese que empezaba a pisarle los talones. El hombre se encerró en una pequeña sala que utilizaba como oficina personal y trabajó sin cesar hasta que Lexy ingresó por la puerta, sigilosa y con una bandeja con comida entre las manos. Traía muecas de curiosidad dibujadas en todo el rostro y los ojos brillantes. Con un gesto J







