Los primeros tres días, Lexy se los pasó con Emma, quien la ayudó a sentirse menos solitaria. Las llamadas telefónicas con sus padres resultaron entregarle bastante consuelo y también la constante comunicación que mantuvo con Joseph, ese que le escribía a primera hora de la mañana y que manifestaba su ausencia con mensajes dulces. Algunas veces le enviaba citas de poemas célebres que a Lexy le alegraban el día y en otras oportunidades la llamaba a la oficina para simular una charla de trabajo,