Joseph se lavó el rostro con un poco de jabón y agua fresca, todo bajo los curiosos ojos de Lexy, quien parecía adormilada y muy cansada tras el agudo momento.
El hombre la invitó a acomodarse en su escritorio y la atendió con mucha amabilidad mientras le entregó papel para que se limpiara la entrepierna y le facilitó su cuarto de baño privado para que pudiera asearse sin problemas.
Tras encontrar un poco de calma al tormentoso, pero pasional encuentro, Lexy y Joseph conversaron sobre su próxim