El recién llegado era alto y la protegió firmemente detrás de él. Noa levantó la cabeza y vio a un hombre con una bata blanca de médico. Tenía unos anchos y fuertes hombros. Sin embargo, ella no lo reconocía.
Los periodistas probablemente no esperaban que alguien apareciera de repente, y además vestido con una bata de médico. No podían hacer nada.
—Solo queremos preguntar a esta señorita sobre el estado de su hermano, no tenemos otras intenciones —dijo uno de los periodistas.
—Preguntar sobre el