¿Había comprado todo el hotel?
No era de extrañar que Noa sintiera que la sirvienta la miraba de forma tan expresiva. Resultaba que…
Finalmente, no pudo evitar preguntar:
—¿Estás loco o qué?
Alex no se enojó por sus palabras, solo le respondió con una sonrisa suave:
—Sí, estoy loco. Entonces, ¿me dejas entrar?
Noa se había quedado completamente sin palabras…
Después de mirarlo enojada por un rato, se dio media vuelta y se dirigió hacia la habitación directamente. Alex se detuvo, creyendo que el