De camino al hotel, Noa cerró los ojos y descansó, apoyada en el asiento. Aunque no dijo nada, Vanessa podía sentir claramente que su estado de ánimo no era bueno. Ella se sentía confundida, no tenía ni idea de qué había sucedido. Sin embargo, estaba segura de una cosa: Noa no estaba contenta después de leer el guion.
Cuando llegaron al hotel, Vanessa quiso acompañar a Noa, pero ella la rechazó.
—Pero, Noa, pareces no encontrarte bien. ¿Estás segura de que puedes subir sola? —preguntó Vanessa c