Cuando Simón escuchó la afirmación de Noa de que no saldría con nadie, suspiró de alivio, pero luego frunció el ceño. ¿No saldría con nadie? ¿Significa que no estaría con nadie en absoluto?
—Tú... —Simón observó su rostro y notó una emoción distinta en su mirada. Entrecerró los ojos y preguntó—: ¿Por qué no saldrías con nadie? ¿Has sufrido un desamor?
Noa se quedó sin habla. Sus párpados temblaron y sus labios se contrajeron. No pudo evitar recordarle:
—Simón, vinimos... a comer.
—Sí —asintió S