Bajo las miradas de los abuelos, Alex se comió el postre en la cuchara tomada por Noa.
—Sabe muy bien.
Noa se quedó aturdida. Aún podía sentir el aura fría de Alex. Después de un buen rato reaccionó preguntando:
—¿Te gusta? Cómete el resto.
—Ok, gracias —y tomó la cuchara de su mano y el plato de postre.
—Idiota —al ver que Alex tomaba el postre de Noa, Camilo lo regañó enfadado—. Tienes tu propio plato. ¿Por qué te comes el postre de Noa?
Al escucharlo, Alex empujó hacia el frente de Noa el pla