Cuando Noa regresó al hotel, recibió un mensaje de su segundo hermano, Manuel. El mensaje era muy simple, tan simple que Noa pensó que su teléfono estaba fallando, porque el mensaje de Manuel solo tenía un signo de interrogación. Ninguno de sus hermanos le había enviado un solo símbolo antes.
Noa respondió directamente:
«¿Qué pasa?»
Justo después de enviar la respuesta, Manuel le llamó.
—¿No tienes que filmar?
La voz de Manuel sonaba fría y clara.
—Hoy ya terminé de filmar, ¿por qué? —respondi