El día había llegado sin más, y parecía ser que, desde el inicio de este, las cosas no me iban a agradar para nada como se darían.
Sobre todo, viendo al desagradble hommbre que estaba fuera de mi hogar, más cuando aquel me saludo al notar mi mirada sobre la suya.
Y como se mostró un poco incómodo, pues los guardias de seguridad se negaban a permitir la entrada en el lugar.
―Landleli, ¿Qué te pareció la noche anterior?
La mujer de la misma edad me observo llena de preguntas, sus ojos castaños y