Cuando tenía cinco años, entendía por qué no podía decir que no era amada, mi madre solía tratarme como si fuese un juguete, uno con el que ella pudiese divertirse.
Me vestía y me daba buena comida, pero había días que parecía odiarme, no me golpeaba, pero si me dejaba encerrada en una habitación en la que no podía comer, o siquiera ir a un baño.
Ella me trataba como basura, siempre fue así, ese día, logre comprenderlo, todo de la boca de otros, ni siquiera de parte de ella.
― ¿Escuchaste? A