Richard se toma casi toda la botella de whisky acostado en la grama mirando el cielo, yo me siento a su lado, a veces me habla a veces no, así transcurre casi toda la noche.
Puedo llamar un taxi para irme a mi casa, pero no quiero dejarlo solo.
De pronto se levanta, me toma una mano y me dice.
—Vámonos.
Me ayuda a levantarme del suelo y luego nos vamos.
Al llegar a la casa, me toma de nuevo una mano, se la lleva a su boca y me dice.
—No te olvides que te amo,