Mundo ficciónIniciar sesiónÁster y Ferus entraron prácticamente corriendo a la casa, y el pequeño prácticamente saltando de la emoción.
Ferus no podía contenerse, sus ojos brillaban con una mezcla de curiosidad y entusiasmo mientras miraba a su madre. Lucía, quien estaba en la cocina preparando la cena, notó de inmediato el estado excitado de su hijo. Antes de que pudiera preguntar, Ferus ya había comenzado a hablar.
—¡Mamá!







