Hanna
Pataleo una y otra vez para que él me deje bajar, sin embargo, es imposible Pablo no entiende razones y lo único que hace es apretar con fuerza mientras maneja.
—Eres un troglodita, déjame bajar ya… —grité, él tan solo me miró de lado y sonrió con malicia.
—Estamos muy lejos de la casa de Juan ¿cómo te piensas ir? Me imagino que volando, porque no hay otra —él comenta con gracia y la verdad quiero acabar lo es un cretino en todo el sentido de la palabra.
—Yo veré como me voy, deja de se