Patricia había llegado al restaurante donde trabajaba Leonardo, estaba muy nerviosa ya que el tener que verlo de nuevo frente a frente, significaba para ella tener que lidiar con el recuerdo de Guillermo. Era realmente impresionante el parecido tan grande que tenían los dos, y en el fondo tenía miedo de que sin darse cuenta terminara mezclando sentimientos por ese gran parecido.
Se sentó a una mesa y enseguida el mesero se acercó a ella mientras le ofrecía la carta con el menú.
— Buenas tardes