Yo intentaba hacer todo lo posible por calmarme, pero Abril notó que algo me inquietaba. La habitación estaba sumida en la oscuridad, solo la luz de la luna se filtraba por las cortinas. Abril se acercó a mi, con los ojos llenos de preocupación, mientras Luis José ya se encontraba escondido debajo de la cama.
— Vine a hablarte de Luis José — dijo Abril en voz baja.
Fue inevitable no sentir un nudo en mi garganta. ¿Qué podría ser tan urgente como para despertarme a esa hora de la noche? ¿Será qu