Una semana después…
Había pasado una semana desde el accidente de Nelson; fueron días sumamente difíciles, pero su condición delicada había mejorado. El médico decidió trasladarlo de la unidad de cuidados intensivos a una habitación privada para que continuara allí con su recuperación. Sin embargo, junto con esta buena noticia, llegó el momento inevitable: debíamos revelarle la verdad sobre su invalidez permanente.
Esa mañana, me levanté temprano y me dirigí directamente a la clínica. Necesitab