Al día siguiente…
Ya habían dado el alta a Nelson, estaba listo para abandonar la clínica después de varias semanas de tratamientos médicos y un agotamiento físico y mental que nos había dejado exhaustos a todos.
La presencia de sus padres era inevitable; estaban ilusionados con la idea de que su hijo regresara a casa con ellos. Yo también compartía esa creencia, ya que me resultaba incómodo pensar en mudarme a casa de mis padres, donde ya tenía que soportar la presencia de Luis José.
La seño