Me sentía nerviosa y con un nudo en el estómago al imaginar mi encuentro con Luis José. Esta vez sería diferente: estaba dispuesta a luchar por su amor y, sobre todo, a asegurar que mi hijo creciera junto a su verdadero padre.
Ya en la clínica, me dirigí al consultorio de Luis José. La sorpresa que le tenía preparada no se la imaginaba. Sin anunciar mi presencia, abrí la puerta y me quedé sin aliento al encontrarme la peor escena que pudieron ver mis ojos. Luis José y mi hermana Abril, estaba