35. El Juicio
La mañana del juicio llegó con un aire pesado que parecía llenar cada rincón de la casa. Abrí los ojos antes de que sonara la alarma, sintiendo la presión de un día que podía cambiarlo todo para Chasse y para mí. Él ya no estaba en la cama, pero escuché ruido en la cocina, un indicio de que estaba intentando calmarse con la rutina.
Me levanté, tomé una ducha rápida y me vestí con un conjunto sobrio, apropiado para el día. Cuando llegué a la cocina, lo vi de pie junto a la cafetera, sosteniendo