La mañana llegó con un aire pesado, como si incluso el cielo supiera que algo estaba a punto de cambiar. Me desperté temprano, pero me quedé en la cama más tiempo del necesario, observando cómo los rayos del sol luchaban por atravesar las cortinas. Había algo en el ambiente que me hacía sentir incómoda, como si una tormenta silenciosa estuviera acercándose.
Finalmente, reuní el valor para levantarme, vestir algo cómodo y enfrentar el día. Sabía que Chasse estaba en su oficina improvisada en el