Diego carraspeó y se aclaró la garganta.
—Quiero decir...
Se quedó atascado.
Laura, siendo comprensiva, le dio unas palmaditas en la espalda a Diego.
—No te preocupes, ¡definitivamente lograré el objetivo de ser la número uno en el mundo!
Sus ojos parecían arder con confianza en sí misma.
Diego aprovechó el momento para pasar por alto el momento incómodo anterior. Ajustó su comportamiento y le dijo seriamente a Laura:
—Si, señora, fracasas, tengo una petición para ti.
Laura miró a Diego con u