—Bien, contactaré de inmediato a un experto en identificación...
El rey no pudo terminar la frase cuando Dilia, presa del pánico, se apresuró a detenerlo, suplicando:
—¡No, padre! ¡No puedes llamar a un experto!
—¿No puedo? ¿Y por qué no?— intervino Laura con frialdad. —En teoría, hermana, si no has tocado la corona, no deberían encontrar tus huellas. ¿Por qué estás tan nerviosa?
Todos miraron a Dilia con suspicacia. Acorralada, ella balbuceó:
—Es... es un escándalo de la familia real. No podemo