En medio de esta peligrosa situación, él se distrajo, obsesionado con descubrir quién había traicionado a la organización y revelado sus planes. Esto debía ser la oportunidad perfecta para Diego, pero surgió un giro inesperado: la mujer armada.
Diego y su equipo se quedaron atónitos y dudaron unos segundos, sin saber si la mujer era enemiga o aliada.
La mujer entendió que el hombre malinterpretaba la situación, pero optó por no explicar nada y simplemente sonrió mientras lo observaba.
El hombre