—Así que me pregunto, ¿podríamos posponer el anuncio a los ciudadanos por un tiempo?— Laura sonrió al expresar su idea, pero al escucharla, el rey y la reina la miraron con gran pesar.
—No, mi pobre niña, ya has sufrido demasiado—dijo la reina mientras abrazaba cálidamente a Laura. —No puedo imaginar todas las penurias y el dolor que has tenido que soportar.
—Mi tonta hija, tus padres son el rey y la reina. Aquí en el palacio nadie podrá hacerte daño—añadió el rey con ternura paternal mientras c