—¿Tienes alguna manera de contactar a la familia real de Corandia? Con su ayuda...
Manuel hablaba atropelladamente, desesperado por encontrar una solución, hasta que se dio cuenta de que del otro lado no había respuesta alguna. Diego había colgado en cuanto terminó de hablar.
Derrotado, Manuel se dejó caer en el asiento, pero enseguida se puso de pie de un salto y corrió hacia la puerta. Diego seguramente estaría en camino a Corandia en cuanto se enteró. Pero él no podía esperar su llegada, cada