Para sorpresa de Manuel, entendió el mensaje que Laura le enviaba con la mirada. Curvó sus labios y se dirigió al hombre de cabello blanco frente a él:
—Soy Manuel. Si este caballero no tiene ningún asunto urgente, ¿podríamos irnos, mi amiga y yo?
Su solicitud fue sutil, pero el hombre de cabello blanco claramente percibió que no eran bienvenidos. Encogió los hombros y decidió no prolongar la situación incómoda.
Este joven realmente parecía aburrido, muy diferente de la señorita con la que habí