En el palacio real de Corandia, se estaba llevando a cabo la reunión anual de la familia real, un evento raro y especial. Todos en la mesa estaban disfrutando de la compañía mutua.
Sin embargo, algo parecía fuera de lugar: la reina, sentada en el asiento principal, cortaba su filete de carne mientras mecánicamente lo llevaba a su boca, con la mirada perdida en el vacío, absorta en sus pensamientos.
El rey notó la extrañeza de la reina y, preocupado, le preguntó:
—Mi querida, ¿qué te sucede? Par