Al final, el rostro de Sofía estaba completamente distorsionado. ¿No se suponía que había contratado a uno de los mejores abogados entre los 50 primeros del mundo?
¡Cómo es posible que ni siquiera pudiera ganar este caso!
Lo que Sofía no sabía es que el abogado que la estaba defendiendo también la estaba insultando en su mente. ¿Acaso esta mujer tenía algún problema mental? Un autor de su propia compañía plagió el manga de otra persona y los lanzamientos siempre iban después que los de la víctim