La pasión que compartían era intensa y ardiente, pero sabían que debían ser cuidadosos para no ser descubiertos. Le gustaba a Summer su manera de mirar y cómo le comia el coño cada vez que se lo hacia.
Summer era hipócrita por acusar a su marido de serle infiel porque ella también lo hacia ahora si lo pensamos bien.
Se veían a escondidas en hoteles o moteles baratos, en los rincones más oscuros de la ciudad, donde nadie los conocía. Summer disfrutaba de la emoción y el peligro de lo prohibido,