Cristhian
Desde niño, había tratado de estar a la altura de la responsabilidad que implicaba ser el heredero del grupo Vandervert. Dejé de divertirme y me concentré en estudiar; tenía que ser el mejor. Mi padre se encargaba de recordármelo constantemente: no podía distraerme con cosas triviales. Los deportes que practicaba eran elegidos por él y nunca los jugaba por diversión, sino por mera competencia. Las películas que veía, la música, la ropa... todo lo elegía Richard por mí. Podría decirse