Narra Robert
El rostro de Ainoa cambió de una manera extrema, no parecía la misma mujer de antes. Por lo menos sé que las fotos no quedarán mal.
Un día antes de la boda y de sentir el verdadero terror, organizo los asuntos del trabajo y del banco con el abogado, el cual se ha encargado de retener lo más que pueda a los malditos que ya quieren hacer dinero con la compañía de autos.
—Ainoa, creo que mi madre vendrá en un rato, recuerde no hablar demás con ella.
Conozco a mi madre mejor que nadie