Chiara nota la pierna inquieta de su hijo y se acerca a él para acariciar su cabeza y tranquilizarlo, aunque su pierna haya dejado de moverse, a él no se le quita la ansiedad.
—Te veo ansioso —susurra su madre en su oído—. ¿No estás drogado, cierto?
La pregunta hace que ellos se miren. Logan no puede creer que su madre desconfíe tanto de él, por lo que la ve horrorizado.
—¿Qué? No, tengo que ser digno para mí novia.
—Así se habla —dice muy orgullosa de él—, pero entonces ¿Tienes hambre?
Insiste