(Luna)
Habíamos salido de la mansión del hermano de Carla, aquel cuyo nombre nunca recordaba. Pero no era demasiado importante para mí, de esas cosas siempre se encargaba mi esposo. Tom me tomó de las manos y me besó en los labios. Yo lo detuve.
—No quiero, has estado muy cerca de esa vil mujer. —dije con recelo. Porque no podía olvidar la escena, a pesar de que solo fuera un saludo. —Ella puso sus ojos en ti y no la perdonaré.
—Basta, Luna. Amor, deja de pensar en cosas inexistentes. —contestó