29.

Esa pretenciosa mujer se había convertido en una pesadilla total desde el mismo momento en que la conoció.

— ¿No puedes ser un poco más amable? Edith te ha estado visitando desde que estabas en el hospital y ha cuidado bien de ti. — Solamente escuchar la manera en que Erick salía en su defensa la enfermaba más.

— No te preocupes, Erick. Me conformo con poder ser de ayuda. — Y por otro lado estaba ese meloso tono de voz que usaba ella para victimizarse.

Y de alguna manera quien quedaba como egoí
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