27.
— ¿Perdón? — La pregunta tembló en sus labios gracias al nerviosismo. — ¿Deshacerme de él? ¿De qué hablas?
La sonrisa de Edith demostraba que no era una mujer dócil, ella estaba impidiéndole el camino de regreso a la celebración. — Que desaparezca de tu vida para siempre y puedas ser libre ¿No es eso lo que quieres? Todas quieren eso.
— ¿Todas?
— Niña, a veces eres un poco lenta para comprender algunas cosas. — Suspiró, buscando la mejor manera de explicarle. — Ninguna de las esposas que ha te