—Adriana, perdóname, no sé qué estoy haciendo —un sollozo desgarrador emanó de lo más profundo de su garganta.
Había sido un día increíblemente largo, uno de esos días que parecía no tener un final. Luego de que llegara a casa con Oliver, no pudo hacer otra cosa que poner distancia entre ellos.
—Necesito descansar —fue su excusa, cuando el hombre intentó invitarla al comedor a cenar.
La verdad era que recién comenzaba con esto y ya sentía que no podía más. ¿Cómo simular ser una tonta enamorad