El la miraba de arriba a abajo. — ¿Qué haces Rose? ¿Sabe tu novio que estás aquí?
—El no… no metas a Kalem en esto — lo miró a los ojos. — Y como si no supieras a qué vengo.
—Bien… vas directo al punto… eso me gusta. — encendió un cigarrillo — ¿quieres uno?
—No tengo esos vicios.
—Mala suerte — el humo salió de su boca. Eleanor hizo una mueca de fastidio. — ¿No te gusta el humo? — ella negó. — te aguantas entonces… estás en mis dominios… aquí se hace lo que quiero.
—Bien… dime qué quieres…
—¡Wo