109. Magia incontrolable
—No tiene caso que hagas eso, Aelina. Deja de llamar a este recuerdo. Solo somos espectadores, ¿acaso lo olvidaste? —dijo Valdimir con un suspiro cansado.
Aelina, con el corazón latiendo aceleradamente, se volvió hacia él. Su rostro pálido reflejaba la angustia que sentía por el joven príncipe atrapado en el recuerdo.
—¿Te harán daño? —preguntó ella, en un susurro tembloroso por la preocupación.
Valdimir no respondió de inmediato. En cambio, dirigió su mirada hacia el Rey que se aproximaba, obse