Madeline encontró su mirada interrogante, con calma. "Sí, estoy de acuerdo".
Felipe realmente no esperaba que Madeline le respondiera tan fácilmente.
Él tampoco sabía la razón por la que él no sentía ninguna alegría en ese momento.
Al contrario, inexplicablemente pensó en la persona a la que no podía ver ni viva ni muerta… el cadáver de Cathy.
En ese momento, un guardaespaldas se acercó a Felipe y le susurró algunas palabras al oído.
Después de que Felipe escuchó sus palabras, se dio la vue