Madeline ya no se resistió. Pensando que esta podría ser la única alegría y felicidad que se le podría dar a Jeremy, antes de su despedida, lentamente levantó los brazos para abrazarlo con fuerza y tomó la iniciativa de besar sus labios…
Al día siguiente.
Madeline se despertó de un sueño largo y profundo. Jeremy ya no estaba en la cama y el calor que le quedaba se había ido, pero su olor aún permanecía en su nariz.
Extendió la mano y acarició suavemente la almohada en la que había dormido.