¿Ella debería ir con él?
Madeline levantó la esquina de sus labios con una sonrisa y respondió dulcemente, “Está bien”.
Después de terminar de hablar, ella giró su cabeza y miró a Meredith. En ese momento, la cara de Meredith era tan apática como el carbón, y sus labios estaban presionados con fuerza. Ella estaba tan molesta que casi destroza sus dientes.
Sin embargo, era su apariencia contradictoria lo que hacía que Madeline se sintiera más satisfecha. Ella estaba al borde de explotar, aun