Al igual que Carter, Shirley pensó que algo andaba mal con sus ojos.
Sin embargo, el rostro frente a ella y la temperatura corporal en su piel hicieron que Shirley estuviera segura de que no se trataba de una ilusión.
“¿Eveline? ¡Realmente eres tú!”.
Madeline pudo sentir la sorpresa de Shirley al verla. Madeline sonrió y asintió. “Sí, soy yo. Levántate primero”.
“Sigues viva. ¡Eso es genial!”, Shirley estaba tan emocionada que se le escaparon lágrimas de los ojos, entonces, a través de su vi