En los días siguientes, Madeline se liberó de la ansiedad. Sin embargo, como madre, extrañaba mucho a Lilian, ya que esta no estaba con ella.
Solo podía ver a su pequeña princesa a través de una breve videollamada todos los días.
Madeline había querido, en un principio, encontrar tiempo para ir al País F y poder ver a su hija en persona, pero dio la casualidad de que la empresa había aceptado dos nuevos proyectos que requerían su participación directa.
No había nadie mejor ni más profesional