Al darse cuenta de que Carter había ido preparado, Shirley se sintió un poco nerviosa.
Ella conocía mejor que nadie el poder de la hipnosis de Carter.
A veces, él ni siquiera necesitaba ningún accesorio; podía manipular las emociones de una persona con solo una mirada, provocando que esta se perdiera involuntariamente en su territorio.
Carter captó vagamente un indicio de vacilación en los ojos de Shirley.
Las comisuras de su boca se curvaron débilmente mientras acercaba sus profundos y osc