La expresión de Camille se ensombreció al escuchar esas repentinas palabras.
Disgustada, levantó la vista y vio a la madre de Ada caminando arrogantemente hacia Shirley.
“Si no quieres que este incidente estalle, Shirley, sal de aquí ahora mismo. No creas que puedes convertirte en un miembro de esta familia solo porque estás embarazada de ese vil engendro en tu vientre”.
La madre de Ada entrecerró los ojos, dirigiendo su penetrante mirada a Shirley. “Te lo advierto. Si te atreves a robarle e