Sin embargo, a los ojos de Fabián, este dibujo no tenía precio.
La torta tenía incluso las tres palabras: “Feliz cumpleaños, Fab”.
Qué letra más bonita.
Fabián sintió que una delicada flor florecía gradualmente en su corazón, y miró los ojos de Lillian, que brillaban como una noche estrellada.
“Lillian, ¿qué te parece si comemos el pastel juntos?”, invitó Fabián con una sonrisa. “Aunque solo puedes comer un poco”.
Lillian frunció los labios para formar una dulce sonrisa y luego asintió.
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